La crisis internacional afectó las corrientes de Inversión Extranjera Directa (IED) en la región en 2009, que cayeron 42% (a 76.681 millones de dólares) respecto del récord histórico logrado en 2008 (que alcanzó los 131.938 millones de dólares). Así lo informó la Comisión para América Latina y el Caribe en su más reciente informe La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2009 donde, además de la contracción en la inversión hacia América Latina, indica que los flujos de inversión extranjera directa hacia América Latina y el Caribe anotarán en 2010 un repunte de entre 40 y 50%, tras la caída sufrida en 2009 a causa de la crisis internacional. El informe indica que el repunte esperado para 2010 permitiría a la región retomar los niveles de IED alcanzados en 2007, con ingresos superiores a los 100 mil millones de dólares. En el contexto de la crisis internacional, la IED se vio muy afectada en todas las regiones del mundo. Según estimaciones la IED global cayó por segundo año consecutivo y llegó a 1,04 billones de dólares, lo que representa un retroceso del 39% respecto del año anterior. A diferencia de 2008, cuando la IED solo se contrajo en los países desarrollados, en 2009 la crisis mundial afectó también las corrientes de inversión hacia las regiones en desarrollo y América Latina junto con el Caribe, no fueron la excepción. La recepción de capitales en esta región alcanzaron los 76.681 millones de dólares, cifra que implica una disminución del 42% respecto del record histórico alcanzado en 2008. El Informe destaca que las corrientes de IED hacia América del Sur cayeron un 40% que equivale a 54.454 millones de dólares. La reducción fue notoria en cada uno de los países que regularmente concentran la mayor parte de la IED recibida en la subregión: Argentina (50%); Brasil (42%), Colombia (32%) y Perú (31%9. Asimismo, las corrientes de IED hacia la República Bolivariana de Venezuela descendieron de 349 millones de dólares en 2008 a una salida de 3.105 millones de dólares en 2009, sobre todo como resultado de las nacionalizaciones efectuadas durante el año. Argentina, respecto a 2008, recibió un 50% menos de IED alcanzando sólo los US$ 4.895 millones. En el Uruguay, la IED registró un descenso del 38% con respecto a 2008, pero continúa situándose por encima de la marca de los US$1.000 millones que viene rebasando desde 2006. Las corrientes de inversión dirigidas a México y a la Cuenca del Caribe disminuyeron un 45%, a 22.227 millones de dólares. La rescisión económica de los Estados Unidos, el principal inversionista y destino de exportaciones de las economías de esa sub región, afectó significativamente la IED hacia estos países en 2009, en particular la inversión dirigida a las plataformas de exportación. La IED hacia Centroamérica se redujo un 33% y se situó en 5.026 millones de dólares, destacándose Costa Rica, Guatemala y Panamá como los principales receptores. El Salvador y Honduras registraron caídas más marcadas que la media mundial (45%) y regional (44%). El Caribe también registró una reducción del 42% de su IED, que llegó a US$ 5.783 millones de dólares. Estas reducciones de la Inversión son el resultado de la combinación de varios factores entre ellos i) las dificultades de acceso al crédito y a la acentuada incertidumbre prevaleciente en 2009; ii) la repentina caída a finales de 2008 de los precios de productos básicos y su lenta recuperación, que resultó en una contracción de la inversión en busca de esos recursos; iii) la recesión en Estados Unidos de desincentivó la inversión en plataformas de exportación y iv) la desaceleración del crecimiento en varios países de la región, que desalentó la IED que busca atender los mercados locales. En relación con el destino sectorial de la IED recibida en América Latina y el Caribe, el sector de los servicios continuó siendo el mayor receptor. En cambio más notorio fue en al caída en la participación del sector primario en el total de la IED, que había aumentado marcadamente en 2008 como consecuencia de los altos precios de los productos básicos que prevalecieron los primeros ocho meses del año. Gracias a esto, las manufacturas ocuparon el segundo lugar como receptor. En relación al origen de la inversión extranjera, Estados Unidos continúa siendo el principal inversionista en la región y le siguen España y Canadá. El Informe señala que pese a la reducción de la inversión en 2009, los montos acumulados en el año representan el quinto mejor resultado de la historia. El análisis realizado en este documento, muestra que, a pesar de los altos montos de IED recibidos por la industria manufacturera, la mayoría siguen dirigiéndose a manufacturas de intensidad tecnología baja y media- baja y la destinada a investigación y desarrollo continúa escasa, aunque en aumento. Por lo anterior, la IED sigue siendo fuente de financiamiento que como transmisora de conocimientos y tecnología o catalizadora de cambio estructural en las economías de la región. Para que ello suceda, la IED requiere formar parte de una estrategia de desarrollo más integral, que ponga énfasis en el desarrollo de capacidades tecnológicas y en el fortalecimiento de los sistemas educativos y de innovación de la región es una condición insustituible. El documento de CEPAL señala que en 2009, los flujos de inversión directa provenientes de la región registraron una drástica caída del 69% con respecto a 2008 y sumaron US$11.387 millones, atribuibles a los elevados montos recibidos por préstamos y amortizaciones de sus filiales en el exterior para dotar de fondos a sus matrices en condiciones de elevada incertidumbre. Los otros cinco principales países inversionistas en la región registraron aumentos en sus flujos de inversión directa en el exterior. Chile, que hace dos décadas podría haberse considerado un improbable inversionista, se convirtió en el número uno en términos absolutos y en relación con el PIB. En orden de magnitud de la inversión le siguen México, Colombia, la República Bolivariana de Venezuela y la Argentina. En 2009 Chile realizó inversiones en el exterior por US$ 7.983 millones, lo que supone una disminución del -0,06% con respecto al año anterior. De ese total, el 59% fue destinado al continente americano, especialmente Estados Unidos, Brasil y Perú. En cuanto al destino sectorial, la mayoría se dirigió a los sectores de electricidad, gas y agua (16%), establecimientos financieros, seguros, bienes inmuebles y servicios (28%) e industrias manufactureras (17%). México fue el segundo inversionista con montos que alcanzaron los US$7.598 millones lo que quintuplicó con creces los niveles de 2008. El año pasado fue difícil para los actores de la IED en la región: las translatinas ya que la crisis tuvo serias repercusiones en los incentivos y en la capacidad de inversión de muchas de estas empresas en productos o servicios destinados a atender los mercados internos o regionales. Las contracciones en los mercados desarrollados desincentivaron la IED de empresas que buscaban crear o expandir sus plataformas de exportación en la región. La variabilidad de los precios de los productos básicos, afectó la rentabilidad de algunos proyectos de inversión y causo su postergación. No obstante, en general, la contracción de los mercados resultó en menores utilidades para muchas empresas, afectando significativamente la capacidad des estas para financiar nuevos proyectos o adquirir otras empresas. Finalmente, en relación con el peso de la inversión en el exterior respecto del PIB en 2009, Chile presenta el mayor valor de la región (5%) seguido por Colombia (1,3%); México (0,9%); la República Bolivariana de Venezuela (0,5%); Argentina (0,2%) y el Brasil (-0,6%). El indicador para el resto de los países que invirtieron en el exterior fue del 0,1%. Dos tipos de industrias fueron analizadas en este informe: la siderúrgica y la automotriz. La primera de ellas atrajo importantes flujos de inversión sobre todo a Brasil, que produce el 50% del acero de la región, y a México que produce el 27%. La abundancia de hierro fue el principal atractivo para las inversiones. Aunque el consumo de acero cayó un 24% en 2009, la recuperación fue más rápida de lo previsto y, a diferencia de crisis anteriores, no hubo reducción de la capacidad instalada por cierre de plantas. En el caso del sector automotriz, el Informe, analiza la consolidación de Brasil como uno de los mayores productores y principales mercados consumidores a nivel mundial. El énfasis en el desarrollo de capacidades de absorción es el único camino que las economías pueden seguir para maximizar los beneficios de la IED. De hecho, la mejor forma de promover los sectores intensivos en conocimiento de un país no es mediante folletos o revistas, sino mediante el fortalecimiento de su capacidad para aprender, adaptar e implementar nuevos conocimientos y tecnologías. No cabe duda de que diseñar y articular políticas es una gran tarea, pero la magnitud del esfuerzo no es razón para no hacerlo. Diversos estudios muestran que no existe una relación directa entre la IED y la productividad y el crecimiento de las economías receptoras, porque la transferencia de tecnología y las externalidades positivas no son una consecuencia automática de la IED ya que ellas dependen de muchos factores, entre ellos el más importante: el capital humano. De hecho, el gran riesgo es caer en un “estado indolente, pero placentero de no hacer nada”. |