Font: Informe de Politica Monetaria y de Estabilidad Financiera
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A pesar del terremoto y maremoto del 27 de febrero, el Banco Central de Chile prevé un crecimiento del PIB entre un 4,0 y un 5,0% para este año. En el escenario internacional, en los últimos meses, se ha consolidado un panorama de crecimiento efectivo y previsto a pesar de las turbulencias de los mercados financieros.
Por Loreto Soler, periodista.
El pasado 16 de junio el Presidente del Banco Central de Chile (BCCH) presentó los Informes de Política Monetaria y de Estabilidad Financiera donde muestra que, a pesar de las serias dificultades que tuvo que enfrentar Chile a comienzos de año, la recuperación económica va caminando segura aún, cuando es necesario monitorear lo que sucede en Europa.
El BCCH presentó los Informes en medio de una situación muy particular. Por un lado, tanto las economías de Chile y del mundo, muestran una sostenida recuperación a partir de mediados de 2009, sin queestén exentas de dificultades. El terremoto del 27 de febrero de este año, tuvo efectos negativos en las cifras de actividad en febrero y en marzo que, aún cuando estuvieron acotados en el corto plazo y con impactos mucho menores a los proyectados en el informe de marzo, las zonas más afectadas siguen estando en una situación de precariedad, sobre todo en lo que se refiere a vivienda. Aún con este escenario más optimista, laeconomía chilena sigue operando bajo su plena capacidad y con niveles de desempleo por sobre los normales.
Tal como se indicó en el Informe de Estabilidad Financiera(IEF) del primer semestre, del 2010, el mercado financiero chileno, al igual que en varias otras economías emergentes, ha sido relativamente resiliente a la inestabilidad de los mercados externos ya que el grueso del ajuste, ha estado en los mercados cambiarios y bursátiles y a diferencia de episodios de volatilidad financiera en años recientes, los mercados monetarios locales, en moneda tanto nacional como extranjerasiguieron funcionando con normalidad sin que los Spreads crediticios sufrieran modificaciones significativas.
En el primer trimestre, la actividad y la demanda interna crecieron 1,0 y 11,1% anual respectivamente. En variación trimestre a trimestre la actividad cayó 1,5% y la demandainterna aumentó 4,25%. Luego del terremoto del 27-F, la contracción en la economía fue mayor a lo esperado por el impacto que tuvo en el la industria. Sin embargo, las disrupciones producidas se disiparon con rapidez proyectando para el segundo semestre de este año (que ya comienza) el crecimiento anual será similar a lo proyectado en marzo, mientras la demanda interna seguirá aumentando a tasas relevantes aunque su significativo ritmo de expansión, se irá atenuando porque parte de su dinamismo corresponde a fenómenos vinculados al consumo de bienes durables, la inversión en maquinaria y en equipos y a la reposición de existencias.
En este contexto, el BCCH proyecta que en el 2010 el PIB crecerá a una tasa anual entre el 4,0 y el 5,0% siendo un rango levemente menor al considerado en marzo ya que en este trimestre hubo un crecimiento menor efectivo. El dinamismo de la demanda interna se basa en los estímulos macroeconómicos de los últimos trimestres y el crédito también ha crecido reflejando que el 27-F no tuvo un efecto relevante en ellos por lo que las expectativas de los consumidores y de las empresas siguen en valores cercanos o algo por encima del valor neutral a lo que se suma, un panorama positivo en el mercado laboral.
En cuanto a la política fiscal, el Informe de Política Monetaria (IPOM) plantea que el balance estructural se alcanzará a fines de la actual administración y que habrá cambios tributarios, reasignaciones presupuestarias y otras fuentes de financiamiento para la reconstrucción acordes con los anuncios del Gobierno en estas materias.
En cuanto a la inflación, esta oscilará en torno al 3% hacia el 2011 y 2012, ubicándose en ese horizonte en el segundo trimestre del 2012. Cabe recordar, que el objetivo explícito del Banco Central de Chile es que la inflación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubique la mayor parte del tiempo en torno a 3%, con un rango de tolerancia de más / menos 1 punto porcentual, el cual debe ser cumplido de manera permanente en un horizonte de mediano plazo en torno a dos años.
En el escenario interno, se apunta a un cierre en las holguras de capacidad en el curso del 2011. Hoy la economía sigue operando bajo su capacidad, acotando las presiones inflacionarias, lo que permite que la política monetaria mantenga grados de expansión relevantes. Por ello, el Consejo estima que el logro de la meta inflacionaria requiere de una normalización progresiva. En su discurso de presentación del IPOM ante la Comisión de Hacienda del Senado chileno, el presidente del Banco Central, José de Gregorio, dijo al respecto que “el dilema no es si la Tasa de Política Monetaria (TPM) debe subiro no, sino cuandoy que intensidad debe hacerlo. Retrasar ese proceso, solo terminará por requerir ajustes más rápidos y de mayor magnitud para evitar la incubación de desbordes inflacionarios. Sabemos los costos de ajustes abruptos al alza en latasa de interés, por lo que es necesario actuar con oportunidad de manera de realizar un proceso de normalización gradual y sin retrasos. Esto permite dosificar con flexibilidad el retiro del estímulo”.
Este proceso ya comenzó con el retiro de la Facilidad de Liquidez a Plazo (FLAP) y con la subida de la tasa de interés, acordada por el Consejo en su reunión del 15 de junio de 2010.
Entre los riesgos que podrían retrasar la recuperación de la economía,están la reacción de los mercados financieros locales a las turbulencias externas, la respuesta de la economía al terremoto y al maremoto del 27-F y las tendencias para la actividad y la demanda enlos próximos trimestres. En el ámbito nacional, los riesgos vienende que buena parte de su significativo ritmo de expansión coyuntural es transitorio. Sino fuera así, las holguras de capacidad se cerrarían mucho antes de lo estimado.
Por otro lado, el BCCH observa que las tensiones financieras de Europa ponen una gran cuota de incertidumbre sobre la velocidad de recuperación del mundo y la fluidez de los mercados financieros globales por lo que es importantísimo, para el Instituto emisor, seguir monitoreando su situación por el impacto que ello tendría en la economía chilena.
El escenario internacional se ha vuelto más volátil. Luego de varios trimestres de normalización gradualrelativa calma financiera, el entorno internacional volvió a mostrar tensiones relevantes durante el segundo trimestre del 2010. L a debilitada situación fiscal en algunos países de Europa afectó a otras economías y sistemas bancarios, al mismo tiempo que se instaló una incertidumbre respecto de la efectividad de los mecanismos de resolución de esta crisis. Como lo destaca el IEF, la intensidad y velocidad con que se han dado estos eventos reflejan la fragilidad económica y financiera que persiste en las economías avanzadas luego de la crisis del 2008. En varios de estospaíses, los balances de las instituciones financieras aún incluyen activos deteriorados, a la vez que enfrentan necesidades relevantes de refinanciamiento durante el 2010.
Pese ala magnitud del ajuste en el entorno financiero internacional, no se ha apreciado un efecto relevante en las perspectivas de crecimiento global de consenso. Por un lado, el mundo emergente, en especial Asia y América Latina, muestran ritmos de recuperación industrial, ventas, empleo y confianza no muestran un impacto claro de la volatilidad financiera global. Así en los últimos meses se ha consolidado un panorama de crecimiento efectivo y previsto con notorias diferencias en el ritmo de expansión entre distintas economías, aun cuando no se puede descartar un deterioro de la actividad y de las condiciones financieras globales ya que esos problemas son una luz de alerta importantes, sobre todo que la existencia de una moneda común ha puesto una restricción adicional al ajuste y pone de relevancia lo necesario de retirar los estímulos monetarios de manera gradual para que la recuperación sea vigorosa y sin interrupciones.
La política monetaria que el BCCH impulsó, tuvo un rol central en mitigar los graves efectos de la crisis internacional y sigue jugando un rol clave en esta fase de la recuperación.
El BCCH que tiene como mandato constitucional contener la inflación, deberá seguir evitando que se incuben presiones inflacionarias incoherentes con la meta del 3% a dos años plazo. José de Gregorio en su discurso del 6 de abril, cuando presentaba el IPOM de marzo, expresó que “la política monetaria ha demostrado una alta capacidad para adaptarse a los cambios abruptos del panorama macroeconómico y esta no será la excepción”. Esa sigue siendo la principal contribución del Banco Central al crecimiento y a la estabilidad de la economía chilena.