Las exportaciones de América Latina y el Caribe crecerían 21,4% este año, disparándose desde -22,6% en 2009, e impulsadas principalmente por la venta de materias primas desde América del Sur, según estimaciones de un nuevo informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, difundido hace unos días en la sede del organismo multilateral con sede en Santiago de Chile. Según el “Panorama de la inserción internacional de América Latina y el caribe 2009-2010: Crisis originada en el centro y recuperación impulsada por las economías emergentes”, este repunte se debería en buena medida a las exportaciones hacia Asia, particularmente China, y la normalización de la demanda de Estados Unidos. A mediados del 2010, la recuperación de la economía y el comercio mundial, es mayor que pronosticada y más heterogénea de lo conveniente. Durante el primer trimestre de ese año, la economía mundial creció a una tasa anualizada superior al 5% debido, básicamente, al intenso ritmo de crecimiento de Asia, donde Hong Kong (Región Administrativa Especial de China), Malasia y Singapur incluso superaron el crecimiento del 12% de China. El comercio internacional, creció a su vez un 25% en valor durante ese trimestre respecto del mismo periodo del año anterior. Esta marcada recuperación del comercio internacional, también liderada por Asia y el Pacífico, China, Japón y la India, han contribuido a restaurar gradualmente la confianza de los consumidores, los empresarios y los mercados financieros, lo que ha reactivado el consumo y las inversiones. El comercio internacional ha tenido un rol clave en la recuperación e la economía global. El comercio y los mercados abiertos impidieron un agravamiento de la crisis y luego transmitieron con fluidez las señales de una mayor demanda. Varios de los factores que condujeron a la caída del comercio global en 2008 y el inicio del 2009 ahora, contribuyen a su repunte, siendo la demanda final de los países emergentes el principal motor de la recuperación. Otros factores incluyen la reactivación de la demanda de bienes de capital e insumos intermedios gracias, en parte a la normalización de los mercados financieros y los créditos, así como a los planes de estímulo fiscal estos elementos apoyaron el ajuste de los inventarios y un nuevo ciclo de los productos electrónicos. También contribuyeron al crecimiento del valor del comercio mundial y a la recuperación de los precios del comercio mundial y a la recuperación de los precios del los productos básicos, sobre todo el petróleo. De manera más general, el sistema de comercio internacional colaboró mediante sus reglas a una mejor salida de la crisis. Ofreció espacios para que pudiesen adoptarse medidas de emergencia en la crisis, pero sin apartarse de las reglas, lo que favoreció el mantenimiento de la confianza en materia comercial y ayudó a que la recuperación asiática se transformase pronto, en una recuperación global. Por su parte, América Latina y el Caribe también muestran una recuperación del producto y del comercio más rápido que la prevista. Esta sólida reactivación se basa, en gran parte, en el dinamismo de la demanda interna, en una aceleración de la inversión y en un comportamiento robusto de las exportaciones impulsadas por al demanda de China y del resto de Asia y así como la normalización de la demanda en los Estados Unidos. Sin embargo, existen grandes diferencias al interior de la región. El auge se ha dado en los países exportadores de materias primas (productos agrícolas, agropecuarios y minería) principalmente en América del Sur, mientras que la expansión del comercio ha sido menor en países importadores de productos básicos y dependientes del turismo y las remesas, como en Centro América y el Caribe dado el desempeño aún débil de los países industrializados, que son el principal origen de estos dos últimos flujos. La Comunidad del Caribe, CARICOM, es una unión aduanera integrada por 15 Estados muy heterogéneos que se encuentran en vías de conformar un Mercado Y Economía Únicos de la CARICOM (CSME) al año 2015. La última crisis los golpeo fuerte debido a la fragilidad de sus economías y finanzas públicas. La crisis exacerbó sus dificultades económicas, resaltó su vulnerabilidad ante turbulencias externas y postergó la implementación de compromisos de integración subregional. El salto más notorio desde el periodo de plena crisis en 2009 (CARICOM), cuyas exportaciones pasarían de -43,6% ese año a un estimado 23,7% en 2010. La visible heterogeneidad en los ritmos de crecimiento, que son elevados en las economías emergentes y reducidas en las industrializadas, conspira en contra de una recuperación más sostenible. Balance de una década El informe examina el desempeño comercial de la región en los últimos diez años, concluyendo que el crecimiento de las exportaciones en la década pasada fue inferior a la década de 1990 y menor al de otras regiones en desarrollo, tanto en valor como en volumen. Los intercambio comerciales, con los principales socios extrarregionales e intrarregionales en el período posterior a la crisis, crecieron notablemente, recuperándose de la marcada contracción de 2009. Al comparar el crecimiento del valor de las exportaciones e importaciones en el primer semestre de 2010, en relación con igual período de 2009, se comprueba que los tres destinos principales experimentaron aumentos de dos dígitos, sobre todo en el caso de las exportaciones dirigidas a Asia y los Estados Unidos, más que a la Unión Europea. Los principales factores que estimularon la recuperación de las exportaciones e importaciones regionales a partir del segundo trimestre de 2009 son cuatro. En primer lugar, la recuperación de la economía mundial incluida la marcada recuperación de la actividad económica regional, también ha estimulado el comercio intrarregional; en segundo lugar, la persistente demanda de China y del resto de Asia de varios de los productos básicos que exporta la región, lo que ha mantenido elevados los precios internacionales de esos productos; en tercer lugar, la mejora en las condiciones del financiamiento, incluido el crédito al comercio, y por último, el estímulo de las medidas favorables al comercio aplicadas por algunos países, especialmente por Brasil y México. Sin embargo, se siguieron dos caminos distintos en la última década. En América del Sur se duplicó la tasa de expansión de sus exportaciones, mientras que en México y Centroamérica dicha tasa se redujo más de 50%. Esta disparidad se debe en buena parte a que las exportaciones que más incrementaron fueron los recursos naturales desde América del Sur, a costa de la venta de manufacturas y servicios con distintos grados de contenido tecnológico. Según el informe, esto ha llevado a la subregión a retornar a una estructura exportadora basada en materias primas similar a la de hace 20 años. Mientras en 1999 las materias primas componían 26,7% del total de exportaciones de la región, en 2009 estas conformaban 38,8% del total. Las diferencias en las tasas de crecimiento de las exportaciones de materias primas en comparación con las de manufacturas reacomodaron los pesos relativos de las exportaciones de México, por un lado, y América del Sur, por otro. La participación de México en las exportaciones totales de la región cayó de 40% en 2000 a 30% en 2009, mientras que Brasil aumentaba su participación de 13% a cerca de 20% en el mismo periodo. Argentina, Chile, Colombia y Perú también incrementaron su participación en el total de exportaciones, con base a sus ventas de materias primas. La región no ha podido mejorar la calidad de su inserción internacional y la expansión de los sectores asociados a los recursos naturales no parece haber contribuido suficientemente a la creación de nuevas capacidades tecnológicas, afirma el reporte. "La diversificación exportadora, un fuerte impulso a la competitividad y la innovación y una mayor cooperación regional permitirá a América Latina y el Caribe mejorar la calidad de su inserción en la economía global, cerrando las brechas de productividad y aprovechando las oportunidades del comercio internacional para crecer con más igualdad", dijo la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, durante la presentación del informe en la sede del organismo en Santiago de Chile. El balance preliminar del desempeño exportador muestra que la región no ha conseguido avances significativos en la calidad de su inserción comercial internacional ya que la expansión de los sectores asociados a los recursos naturales, impulsada principalmente por la demanda asiática, no ha contribuido suficientemente a la creación de nuevas capacidades tecnológicas en la región. Por otra parte, la relación comercial entre América Latina y el Caribe con Asia ofrecen tanto oportunidades como desafíos. El principal es evitar que este comercio reproduzca y refuerce un patrón de tipo centro- periferia. En consecuencia, es preciso avanzar hacia una relación más acorde con los patrones de desarrollo económico y social que necesita América Latina y el Caribe. Por lo tanto, es urgente realizar un esfuerzo orientado a promover mayores niveles de innovación y desarrollo endógeno de capacidades tecnológicas, tanto en los sectores asociados a los recursos naturales como en los de manufacturas y servicios. Del mismo modo, son deseables las acciones orientadas a un mayor desarrollo del comercio intrarregional. Esto es así dado que ese comercio presenta particularidades positivas, como una mayor intensidad de bienes manufacturados y una mayor presencia de las pequeñas y medianas empresas, vehículos principales para generar empleos de calidad y favorecer una mayor cohesión social. María Loreto Soler Menares - Periodista Fuente: Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe |