¿Razones? En el año 2000 era previsible una apertura económica en aquel país. Esa creencia estaba basada en la promulgación de una ley sobre la inversión extranjera (año 1996) y en una apertura al turismo. En los años 2000 al 2005 la inversión extranjera, sobre todo española, italiana, y canadiense, se intensificó de forma exponencial llegando al 10% del PIB, y el turismo llegó a la cifra de 1,5 millones de turistas por año. En 2005 las previsiones se truncaron, la excesiva influencia de de la política internacional en las decisiones internas del país llevó a la ralentización del proceso de apertura económica, influyendo en las inversiones extranjeras de forma directa, tanto a las existentes en ese momento como a los proyectos en curso La posibilidad de financiar al país gracias a Venezuela y a China terminó por decantar a Cuba por la casi paralización de las inversiones extranjeras procedentes de Europa. ¿Y hoy? Hemos de entender que el marco socio económico ha variado, el soporte venezolano y chino se ha reducido de forma importante, la economía es deficitaria de artículos casi de primera necesidad, el país no produce y no puede importar por falta de divisas… y así podríamos estar escribiendo durante largo rato y no acabar. Lo importante es que la paralización de la economía cubana es una realidad y sus consecuencias sociales se dejan notar públicamente. ¿La solución? Pues es evidente que hay que capitalizar el país y, ¿cómo se puede hacer? Sin ánimo docente podemos decir que mediante la exportación, mediante la financiación de los sectores productivos por medio de recursos financieros oficiales (Banco Mundial, etc.), o mediante la inversión extranjera. Conociendo el país solo es posible esa capitalización mediante una afluencia masiva de capitales. Cuba tiene que reestructurar casi de la nada toda su industria, todo su aparato comercializador, el comercio al por menor, los servicios profesionales, las infraestructuras turísticas preparadas para no más de dos millones de turistas que deberán en su momento soportar más del triple de visitantes anuales, cuando se “normalicen” las relaciones internacionales, pero ese turismo requerirá de unos servicios auxiliares que hoy día no existen o no se dan como son exigidos por el turista que visitará el país. El sector inmobiliario también debe de rehabilitar un parque de edificios que no tienen mantenimiento hace 50 años, y acometer la construcción de viviendas sociales más allá de los dos millones de unidades. La Agricultura deberá suplir las importaciones de alimentos que hoy representan el 80% del consumo interno, medios mecánicos del sector, redes comerciales de conservación, transporte de mercancías, transporte urbano e interurbano. Así podríamos estar enumerando las carencias materiales del país. Está claro que las oportunidades de negocio en ese país están muy por encima de lo que en una situación normal podría ofrecer un país insular, de 11 once millones de habitantes y 110.000 kilómetros cuadrados, y limitadas en el tiempo necesario para “normalizar” estas estadísticas y hacerlas homologables a otros países de la zona. El factor de éxito estará en la elección en el momento de “desembarco” en la vida económica cubana, que se deberá hacer con tiempo suficiente como para posicionarse en el mercado y poder estar presente en las oportunidades de los primeros momentos. Esa es nuestra estrategia profesional y dentro de ella nuestra opinión es que ese momento es ya. Barcelona a 17 de noviembre del 2010 José Miguel Contreras Ramos Socio de Morison AC Auditores y Consultores SL |