| La crisis económica del 2008-2009 afectó fuertemente a América Latina y el Caribe. Junto con la disminución del PIB de un 1,8% para 2009 y la gran volatilidad de los precios de los productos agrícolas, la seguridad alimentaria en la región ha retrocedido a niveles no observados desde 1990-1992, con un número cercano a 52 millones de personas desnutridas. Sin embargo, la favorable posición macroeconómica general y la aplicación de políticas contracíclica han permitido que la región responda de manera rápida. Así se comienza a ver los primeros signos de recuperación económica, con incrementos en el comercio internacional en la región, especialmente exportaciones a países emergentes del continente asiático y una reactivación de los mercados laborales. La salida de la crisis ha sido más rápida de que se esperaba, en gran medida debido a las fortalezas que los países de la región construyeron a partir de reformas macroeconómicas y al renovado dinamismo de la demanda internacional. Sin embargo, siendo el comercio internacional el más importante mecanismo de transmisión de la crisis hacia la región, pesa sobre los exportadores regionales la preocupación respecto a qué pasará cuando se empiecen a retirar los estímulos gubernamentales a las economías de los países importadores. Otras fuentes de incertidumbre se refieren a la volatilidad del tipo de cambio, el comportamiento de los mercados internacionales de comodities y la sostenibilidad fiscal de las políticas anticíclicas internas. Análisis sectorial La crisis económica en ALC ha tenido un impacto heterogéneo en el sector agropecuario debido- entre otros factores- a diferentes elasticidades- ingreso de la demanda de los productos, a los distintos efectos del alza del petróleo, sus derivados y de los comodities agrícolas sobre los productores, así como el impacto diferenciado de las políticas específicas para el sector según el tipo de producto, las localidades y las formas específicas de producción. Producto de la mayor demanda por materias primas, especialmente por las economías asiáticas, se espera que sus precios se mantengan a niveles superiores en el mediano plazo. En este contexto de incertidumbre es necesaria, para el desarrollo del sector, una definición de políticas capaces de regular la especulación y actuar de manera contraciclíca frente a momentos de inestabilidad. En la agricultura, una encuesta realizada para este estudio, reportó que la producción agrícola aumentó durante el 2009 en 24 de los 34 países que contestaron, se contrajo en 7 de ellos y se estancó en 3. Las expectativas para 2010 apuntan una recuperación importante en la producción agrícola de la mayoría de los países de la región, pero sujeta cada vez más a factores climáticos y al comportamiento de la demanda internacional (afectada aun por la recesión), y no tanto a los precios internacionales. La baja observada en los precios de los principales productos básicos agrícolas durante el 2009 no pareciera haber restado ímpetu al ciclo productivo del 2010.la conjunción de medidas de política anticíclicas y una recuperación de los precios a partir del 2009 incentivaron expansiones en la producción durante este año y las expectativas se mantienen para el año 2010. Además, el ritmo de recuperación de las economías desarrolladas y de las en desarrollo (más dinámicas) abre expectativas para que la agricultura de ALC recupere el dinamismo que se observó ente el 200 y el 2007. Ganadería. El sector ganadero regional ha crecido cerca de un 4% anual en los últimos años el doble del promedio mundial. a pesar de este crecimiento y cifras económicas excelentes, la región debe hacer frente simultáneamente a tres retos: su enorme potencial para ampliar las oportunidades de mercado y satisfacer la creciente demanda mundial de carne y productos lácteos; los grandes desafíos ambientales que amenazan la dotación de recursos naturales para la producción y por último, el aumento del crecimiento económico interno y las necesidades de desarrollo de la región y se espera que la demanda interna de productos de origen animal también aumente. A pesar de que el sector ganadero contribuye de manera importante a la seguridad alimentaria y la mitigación de la pobreza, se requiere importantes reformas políticas e institucionales, así como inversiones públicas y privadas para que los pequeños agricultores puedan aprovechar las oportunidades ofrecidas por el crecimiento del sector, que sin embargo no debe ser a costa del medio ambiente. Pesca y acuicultura. La pesca de captura industrial y artesanal en la región ya alcanzó o sobrepaso los niveles máximos de producción sostenible de las principales especies. Por lo mismo, no se espera en el futuro aumento en sus capturas. Para lograr el máximo aprovechamiento de las excelentes condiciones ambientales de la región para el cultivo de especies hidrobiológicas, es imprescindible fortalecer las instituciones, los sistemas de información, la investigación, el control, vigilancia y fiscalización y la protección de los ecosistemas y sus recursos. Bosques. Para revertir la tendencia de deforestación, es indispensable la promoción del manejo forestal sostenible y el establecimiento de plantaciones forestales. Los productos forestales no madereros y los servicios ambientales de los bosques son elementos importantes para la lucha contra la pobreza rural. Los encadenamientos de los bosques con las economías nacionales, la mitigación del cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la reducción de la pobreza, han potenciado el valor estratégico que tienen los bosques en el desarrollo socioeconómico y la conservación y protección ambiental de los países de la región. Las políticas y las instituciones forestales deben ser fortalecidas y adecuarse para que el sector tenga mejores posibilidades de aportar en la lucha contra el cambio climático y la pobreza rural, además de beneficiarse de las nuevas iniciativas y mecanismos financieros y estimular la conservación de la biodiversidad. Por otra parte, en Perspectivas se muestra que los indicadores de pobreza para el total de la región muestran que los efectos de la crisis económica habrían sido mayores en las áreas rurales. La tendencia se empezó a manifestar en 2008 y se profundizo durante el 2009. En países con una mayor proporción del empleo en actividades agrícolas, los efectos serían negativos, mientras que en los países con empleo agrícola importante, dependerían de cómo haya evolucionado el sector agrícola durante la crisis. Los resultados de estudios destacan tres elementos: primero, la importancia de los ingresos salariales, especialmente lo no agrícolas, tanto en la formación del ingreso de los hogares, como en su efecto potencial para reducir la pobreza. Segundo, la importancia de la diversificación de actividades productivas que amplían el rango de opciones de empleo asalariado. Y tercero, la importancia de las transferencias para la población pobre así, como su relevancia para evitar que la incidencia de la pobreza sea menor. En cuanto a la institucionalidad, se muestra cuales son los principales desafíos de políticas. La disminución de los precios de los alimentos desde mediados de 2008, llevó a muchos gobiernos a reducir las restricciones a la exportación. Al mismo tiempo, el foco de las políticas pasó de medidas de emergencias a medidas para estimular la producción del sector y la consolidación de acceso a los mercados para las exportaciones agrícolas y la facilitación del comercio es otra área que se ha reforzado, en particular con respecto al comercio intrarregional. En ese sentido, en términos cuantitativos, las exportaciones agrícolas crecieron solo modestamente e incluso disminuyeron en algunos países debido a una combinación recondiciones climáticas adversas y restricciones a la exportación. Sin embargo, durante 2009 las exportaciones agrícolas de la mayoría de países disminuyeron tanto en términos de valor como de volumen debido a la caída de los precios y del descenso de la demanda mundial a pesar que la agricultura tuvo un mejor desempeño que otros sectores económicos. ALC aún depende de un puñado de productos agrícolas como fuente estable de ingresos por exportaciones y ésta se ha visto favorecida por la gran demanda en China de estos bienes básicos. Sin embargo, depender casi exclusivamente de estas exportaciones, no constituye una estrategia sostenible de desarrollo económico a largo plazo dado que crea dependencia y provoca vulnerabilidad en lo que se refiere a la estabilidad en las ventas e ingresos comerciales. Para aprovechar los mercados y explorar nuevas oportunidades comerciales es necesario fortalecer las instituciones nacionales y adoptar políticas que faciliten el comercio como el cumplimiento de normas de inocuidad y calida de los alimentos como modernizar las aduanas. Por último, es necesario resaltar que la región necesita aprovechar la oportunidad para innovar y avanzar tecnológicamente y de esa manera, aumentar la productividad del sector agrícola mejorando la calidad y variedad de sus productos de exportación. Loreto Soler Menares - Periodista |