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Exporural: el camino a la transformación rural de Chile

Exporural: el camino a la transformación rural de Chile



[25/04/2011], María Loreto Soler Menares
Font: Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP)
Temps aproximat de lectura: 10 min.

Desde que Chile adoptó el modelo exportador, se ha producido una expansión de este hacia todos los sectores de la economía chilena, cambiando poco a poco estructuras de producción, propiedad y relaciones sociales.

El mundo rural chileno en los últimos treinta años ha sufrido una notable transformación. Este pasó de una agricultura orientada al abastecimiento interno a un sector exportador dinámico que cambió la composición y ubicación de los cultivos, siendo los frutícolas, los que mas se han ampliado desde 1997 a la fecha en un 59% en el caso de viñas y parronales y en cerca de un 40% en el caso de los frutales.

 

Para los gobiernos chilenos, el sector agrícola ha sido un centro de especial atención por las profundas implicancias que tiene para el bienestar de la población,  y por ello han realizado acciones concretas para elevar en el mundo rural los niveles de educación, la calidad de las viviendas y los servicios, así como mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del campo.

 

Actualmente, la agricultura  enfrenta nuevos riesgos como son  la creciente necesidad de alimentar a una población mundial que crece, el cambio climático; la contaminación ambiental; reducción de las tierras cultivables, fluctuaciones de los precios de los alimentos y la necesidad de darle un valor agregado a los alimentos, para fomentar la participación de las PYMES agrícolas en el proceso exportador.

 

 Es en esta situación, en que se crea en 1998 la primera Expo rural que buscaba mostrar cómo la pequeña agricultura ha aportado al desarrollo nacional a través de la producción de alimentos y servicios de calidad, a lo largo de la historia del país.

 

La primera Expo rural se realizó el año 1998 y muchos de los expositores  venían por primera vez a Santiago, donde un grupo de productores trataba de “convencer” al público visitante de comprar sus productos, literalmente, “recién sacados de la tierra” lo que era una prueba fehaciente de calidad. Así, durante los dos o tres primeros años los productores venían con el claro objetivo de vender y evaluaban sus productos basándose precisamente en el nivel de ventas alcanzado durante la exposición

 

Los cambios se fueron dando en el campo de la participación ferial, en la calidad de los productos, en la producción diferenciada y, en el ámbito del desarrollo de las personas ya que para muchos pequeños empresarios ha sido una instancia para impulsar sus negocios aprendiendo a no esconderse, a atender a los clientes, mejorando  su liderazgo, asimilando conceptos sobre gestión, negociación con los proveedores, concreción de negocios y generación de contactos con clientes potenciales.

 

En el ámbito técnico, los principales avances logrados se ven en los procesos de selección, en mayores exigencias de calidad, inocuidad y gestión comercial; productores cada vez más capacitados en dichos ámbitos; mayor conexión con los clientes potenciales; generación de información a través de estudios; mayor interés y reconocimiento de parte de los potenciales compradores de la industria detallista; cambio de foco en el interés de los participantes desde la venta a la realización de contactos comerciales; movilidad de los productores a partir de la inserción en mercados nacionales y de exportación y un muy buen posicionamiento del producto campesino en la mente del público asistente, generando mayor demanda de estos clientes finales. Esta evolución la  ha transformado en la muestra de productos campesinos más importante a nivel nacional, alcanzando altos estándares de calidad en su gestión, organización y desarrollo.

 

Esta historia se divide en tres grandes períodos. En el primero, que corresponde a 1998 y 1999, los objetivos fueron posicionar a la pequeña agricultura como un actor relevante dentro de la economía nacional, sentando las bases de la primera muestra de lo rural en un espacio urbano.

 

La segunda etapa se extiende desde 2000 a 2002, período en el que los esfuerzos se orientaron a potenciar la imagen corporativa de los expositores, mejorar la calidad de la oferta a través de capacitaciones en producción y marketing, y la incorporación de espacios reflexivos y de discusión técnico-académica.  Aquí, el desafío era dar a conocer una producción campesina de calidad, alineada con las demandas del mercado tanto en la elaboración como en la presentación de sus productos.

 

La tercera parte de esta historia se desarrolla entre los años 2003 y 2009, etapa marcada por el cambio de escenario desde la Estación Mapocho al Parque Alberto Hurtado, en busca de mayores contactos comerciales y de un público dispuesto a pagar por los productos diferenciados.  También, se realizó  la “Primera Exposición Latinoamericana de Empresas Campesinas”, en la que participaron expositores de 12 países latinoamericanos.  Hacia el año 2002 se observaba claramente una reorientación de los objetivos de la mayoría de los expositores desde la venta a la calidad y, por parte del público, un sentimiento de cercanía, confianza e identificación con el producto campesino.

 

En un contexto globalizado, con consumidores cada vez más exigentes y menos fieles a las marcas y modelos prefijados por el mercado, las PYMES campesinas entraron con fuerza ya que la agricultura familiar campesina (AFC) alcanzó visibilidad y teniendo asumida la tarea, de mejorar la calidad de los productos de la pequeña empresa campesina y la oferta logra atributos únicos con productos sanos, inocuos, innovadores, exóticos o tradicionales, elaborados bajo los más altos estándares de calidad, y cada vez más diferenciados.

 

A partir del año 2006, la Feria se cambia al Parque Alberto Hurtado, ganando en infraestructura y organización. A partir de ese año, la Feria se desarrolló en el marco del desafío país de hacer de Chile una potencia alimentaria y en las últimas versiones, el eje temático ha estado en vincular los procesos productivos y las transformaciones industriales con el rescate y valorización de la gastronomía chilena.

 

El Centro de Negocios, administrado por un equipo de la Universidad de Santiago, USACH, en un principio su labor comenzaba una vez ocurrido el contacto comercial y terminaba cuando el negocio quedaba cerrado. Sin embargo, a partir del año 2003 se inicia la incorporación de nuevos servicios, como los laboratorios de productos, donde expertos invitados evalúan los aspectos productivos, estéticos y comerciales, con el objeto de hacerlos más vendibles y se incorporan los análisis de inocuidad y los paneles de degustación.  Además, se busca la realización de los contactos comerciales, tanto con potenciales clientes desarrollando todas las actividades del marketing dirigido a la promoción de los productos, contacto entre productores, proveedores y clientes, facilitar la asistencia a capacitaciones, negociaciones y laboratorios de productos como hacia estudios y evaluaciones, para detectar los aspectos positivos y negativos tanto de los productores y sus productos como de la feria en general. 

 

Para el Gobierno chileno, a través del ministerio de Agricultura, existe un compromiso  con la  promoción de la agricultura, ganadería y artesanía nacional,  ya que parte importante de los problemas de la pequeña agricultura está más bien vinculado a la comercialización de sus productos y esta Feria, ofrece una buena solución para conectar oferta y demanda de la actividad agrícola con el mercado, que siempre están buscando nuevos y mejores productos como también servicios campesinos, tratando de posicionar una imagen positiva de sus servicios y productos ante los consumidores y la industria siendo un vínculo además, con las tradiciones chilenas y a la vida en el campo.

 

En ese sentido, uno de los mayores logros de esta exposición es haber conseguido posicionar en la población urbana de Santiago y en los líderes de opinión, una imagen de la agricultura campesina como un sector económico importante, con una moderna oferta de productos atractivos,  de calidad y a la consolidación de una imagen profesional del pequeño agricultor.

 

La versión 2010 reunió a 145 empresas, que produjeron ventas de productos por 650 millones de pesos y con indicadores de negocios potenciales por más de 4 millones de dólares, la mitad de ellos concretados y firmados durante el desarrollo de la Feria entre el 15 y 19 de diciembre de 2010, ya que durante su funcionamiento concurrieron al Centro de Negocios cerca de 120 empresas chilenas, buscando nuevos proveedores realizándose  350 contactos comerciales.

 

Doce años de existencia se resumirían en tres logros:  la tienda Sabores del Campo; el turismo rural y gastronomía con productos típicos chilenos.

 

La tienda Sabores del Campo desde el año 2001 tiene el objetivo de ser un medio para la comercialización de dichos productos a nivel nacional y reunir una amplia gama de productos de la cocina gourmet más tradicional de Chile.

 

El Turismo Rural, ha ido creando condiciones para  generar una importante alternativa de negocios, y diversificando los ingresos de los pequeños productores agropecuarios. Por las características geográficas de Chile, la gama de actividades es muy variada.

 

Las degustaciones gastronómicas de la cocina chilena,  han rescatado productos típicos de la agricultura chilena y los han valorado, sumándose a ello  prestigiosos chefs que  han contribuido a elevar dicho rescate al  extremo del arte culinario, con una combinación de sabores y aromas que mantienen la huella del origen, y recuperan el vínculo de la agricultura con la cocina chilena.

 

Loreto Soler - Periodista

 

loreto.soler@gmial.com
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