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China y Chile: ¿Qué viene a futuro?

China y Chile: ¿Qué viene a futuro?



[04/07/2011], María Loreto Soler Menares
Font: Loreto Soler. Periodista
Temps aproximat de lectura: 10 min.

La visita del vicepresidente Xi Jinping a Chile en junio constituye un nuevo e importante paso en las relaciones entre ambos países, que tienen un gran futuro.

Las relaciones de Chile con China son de larga data

 

La primera vinculación chilena con ese país asiático, se produjo durante la Guerra del Pacífico cuando, Patricio Lynch, Vicealmirante de la Armada de Chile, General en Jefe del Ejército de ocupación del Perú y ministro plenipotenciario de Chile en España, liberó en Cerro Azul, a emigrantes chinos, quienes trabajaban en condiciones de semi esclavitud en las haciendas peruanas. Su conocimiento del idioma chino le permitió reclutarlos como fuerzas auxiliares del ejército chileno y por ello, fue llamado "el príncipe rojo.

 

Luego en el siglo XX, a partir de 1961 las vinculaciones entre ambos países, se hicieron cada vez más formales hasta que el 15 de diciembre de 1970, ambas republicas establecieron relaciones diplomáticas, siendo Chile, el primer país de América del Sur en entablar este tipo de relaciones con China. En 1979, se establecieron oficinas de agregados militares recíprocamente.

 

Luego, Chile fue el primer país de esta región en apoyar su ingreso a la Organización de Libre Comercio, en reconocerlo como una economía de mercado y el primero en firmar con esta nación asiática, un Tratado de Libre Comercio.

 
El ex rector de la Universidad Andrés Bello, Rolando Kelly, al inaugurar el seminario Chile- China  40 años: ¿Qué trae el futuro?, expreso que “al mirar en perspectiva la historia y el presente de las relaciones entre China y Chile se destacan tres características que es necesario resaltar. La primera de ellas, es que estas relaciones tienen como clave la continuidad; bajo distintas condiciones política y distintos gobiernos, el Estado chileno ha mantenido de manera permanente el acercamiento con China, que hoy nos da fructíferos resultados. En segundo término, cabe señalar que Chile fue el primer país de América del Sur  en establecer  relaciones diplomáticas con China y el segundo en Latinoamérica. Adicionalmente, cuando el proceso de apertura se inició en China, se tuvo actitudes y respuestas oportunas, siendo los primeros en reconocerles como una economía de mercado, apoyar su ingreso a la OMC y suscribir un Tratado de Libre Comercio bilateral. En tercer lugar, China, es nuestro principal socio comercial, fruto también de los importantes esfuerzos empresariales realizados durante estos años, los que fueron abriendo espacios. En consecuencia, las relaciones de nuestro país con China surgen de una acción estratégica en la que se han vinculado el sector público y e sector privado, constituyendo un gran ejemplo de cómo este sinergia sólo puede sumar  valor al desarrollo de Chile.

 

En los últimos años y, especialmente a partir de la firma del TLC, los encuentros de alto nivel entre China y Chile se han intensificado; ciudades y provincias han establecido relaciones de amistad; los foros oficiales de comercio se han multiplicado y los intercambios entre ciudadanos chinos y chilenos son cada vez más estrechos y el horizonte de la cooperación se amplía cada día.

  

Esto quedo manifestado durante la visita del vicepresidente chino Xi Jinping a Chile en junio recién pasado cuando, ambos países suscribieron acuerdos de cooperación en los ámbitos financiero, agrícola, minero y de las telecomunicaciones.

 

Por otra parte, luego de tres años de negociaciones, durante la misma visita, el ministro de Agricultura de Chile, José Antonio Galilea junto con Viceministro de la Administración General de Supervisión de Calidad, Inspección y Cuarentena (AQSIQ) de la nación oriental, Wei Chuanzhong;  firmó un protocolo que permite exportar a China arándanos frescos  y camélidos. En este acuerdo, se acordaron  las condiciones para incorporar estas dos nuevas especies al intercambio comercial.

 

El trabajo previo realizado por los organismos sanitarios de ambos países,  se extendió por más tres años, tiempo en el que se desarrolló un proceso de análisis de riesgo de plagas e intercambio de información. Las áreas de producción autorizadas para exportar arándanos se ubican entre las regiones chilenas de Atacama y Aysén, incluyendo las Regiones de Los Ríos y Metropolitana. Éste es el sexto protocolo suscrito entre Chile y China referente a la exportación de fruta fresca, y que se suma a los acuerdos sobre manzanas, kiwis, uvas de mesa, cerezas y ciruelas frescas y deshidratadas.

 

En tanto, el protocolo pecuario contiene las condiciones sanitarias y de cuarentena para la exportación de camélidos sudamericanos desde Chile a China. La firma de dicho protocolo es la culminación de una negociación que lleva más de cuatro años y permitirá la exportación de este tipo de animales, en especial alpacas, altamente demandadas en el exterior por la calidad de su fibra.

 

A pesar de lo auspicioso que se ve el intercambio comercial entre ambos países, la cooperación aún tiene horizontes amplios a los cuales llegar como la cooperación, el entendimiento mutuo, la innovación y la intensificación de la inversión directa recíproca en tecnología, procesos productivos y productos creando un círculo virtuoso que sea de beneficio mutuo.

 

Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Chile podría convertirse en la puerta de entrada de las inversiones chinas en América Latina si lograra mejorar,  el conocimiento y la gestión con su socio asiático porque este país asiático,  ya no es solo un receptor de materias primas, también es un gran mercado de consumo lo que abre posibilidades para la llegada de productos con mayor valor agregado.  Asia es la región que más ha crecido en estos últimos 20 años. De un crecimiento del 20,4% en 1990 llegó al 30% en 2010 y se espera que para el 2050 China e India construyan el 45% del PIB global.

 

Lo anterior, también es válido para América Latina y el Caribe

 

En la evolución reciente del comercio entre China y la región, destaca el papel que este país, ha asumido   en los últimos años como principal fuente de crecimiento de las exportaciones,  incluso durante la fuerte desaceleración que sufrieron el 2009. Esta es una de las conclusiones del documento “La República Popular China y América Latina y el Caribe: hacia una nueva fase en el vínculo económico y comercial” documento preparado por  CEPAL con motivo de la visita del presidente Hu Jin Tao al Brasil en abril de 2010 para una reunión de los BRICs y que fuera actualizado, aprovechando la visita del vicepresidente Xi Jinping.

 

Para CEPAL, se ratifica además, el carácter esencialmente interindustrial del comercio entre la región y China., en virtud del cual las exportaciones chinas están compuestas, principalmente, de bienes manufacturados, en tanto, las de América Latina y el Caribe son, sobre todo,  materias primas. Esto dificulta tanto el potencial de las alianzas empresariales sinolatinoamericanas como la inserción más eficaz de los países de la región en las cadenas productivas de Asia y el Pacífico, que tienen un carácter, cada vez más  intraindustrial.

 

Según el documento de CEPAL, China representa una fuente enorme de oportunidades para la región, particularmente para aquellas economías más beneficiadas con la demanda china de recursos naturales, como las sudamericanas. En este caso, se enfrenta un favorable ciclo comercial que puede transcender varios períodos gubernamentales. El desafío radica, entonces, en a provechar esta oportunidad histórica para realizar las inversiones necesarias en infraestructura, innovación y recursos humanos de modo de transformar la renta de los recursos naturales, en formas variadas de capital humano, físico e institucional que permitan elevar los niveles  de productividad y competitividad.

Así se podría avanzar en la diversificación de exportaciones, mediante un esfuerzo deliberado y sostenido de incorporación de mayor conocimiento. Un desafío complementario de gran importancia, es procurar mayores niveles de IED china en la región, sobre todo con el fin de mejorar la infraestructura, promover la diversificación exportadora  y estimular alianzas empresariales sinolatinoamericanas.

 

Las relaciones entre los países, son como las relaciones humanas. Son calles de doble tránsito donde, cada grupo tiene tienes sus propias metas y habilidades, pero al pasar tiene que estar dispuesto a dejar espacio para que el otro pueda crecer y tener éxito.

 

Tal como dijera el presidente Piñera en la recepción al vicepresidente chino, “la principal fortaleza de esta amistad entre Chile y China, no es solamente un pasado que nos ha unido, sino que, sobre todo, en un futuro que nos compromete”. Vale también, para toda la región.

 

Loreto Soler - Periodista

 

loreto.soler@gmail.com
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